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Los 257 puestos de la Plaza
Dorrego se rigen con un estricto reglamento que los
visitantes desconocen |
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Cada
quien tiene su métier. Cecilia Tornú es la referencia de los
azulejos antiguos. Según ella, pertenecen al estilo Pas-de-Calais,
es decir, al Paso de Calais, un lugar al norte de Francia
que está adornado con estas particulares baldosas.
"Los azulejos más antiguos eran traídos en barcos, como
lastres en las cajas que transportaban lana", afirmó la
mujer.
Una baldosa Pas-de-Calais, de 15 por 15 centímetros, puede
costar 45 pesos. |
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Una de
las características que las convierte en antigüedades
valiosas es que esos pequeños cuadritos de cerámica están
pintados a mano.
Los diseños eran propios de los fabricantes que, en el caso
de los azulejos que vende Cecilia, pertenecían a las
fábricas Desvres y Cattáneo.
La
mayoría de sus compradores son norteamericanos y, en
ocasiones, europeos. Los argentinos son clientes fijos que
compran en cantidad. "A veces, se llevan muchos azulejos
porque quieren hacer una fuente en sus casas de campo", dijo
Cecilia.
Hoy por hoy, ella consigue los azulejos con personas que van
a su stand. "Hoy pasó alguien que se ocupa de demoliciones y
le compramos un azulejo español, divino", contó.
Caminar y saber buscar
En cambio, Ana María Nava y su socio Juan Rizo, que venden
antigüedades de campo, tienen otra modalidad.
Unas anteojeras para caballos grandes que se usaban hacía
100 años es uno de sus artículos más curiosos. Para
conseguirlos, Juan tiene que recorrer muchos lugares. "Esto
se camina por los campos. Al ser lugareño, la gente te va
conociendo y te viene a ofrecer mercadería", explicó.
El valor de sus objetos está dado por la antigüedad y el
estado en que se encuentren. "Si está destruido, no vale lo
mismo que uno bien conservado", señaló Ana María.
El uso de sus artículos, en su mayoría boleadoras, está
destinado a la decoración.
Sus clientes van cambiando según la época. "Ahora tenemos
compradores colombianos, en otro momento han sido europeos,
estadounidenses y texanos... porque como dicen ellos [los
texanos]: nosotros tenemos rancho", contaron. |